Dime... ¿Acaso tienes tu también una reflexión poético-filosófica sobre limones, mazapanes o tortas enchiladas con carne?, ¿Por casualidad sabes o presientes las razones dichosas de las lechugas en su pleno frescor?, ¿Te inquieta e intriga la exacta metáfisica matemática del fractal en la coliflor?
Siendo así, cuéntame y la sumamos a las mias, por leerlas, por divertirnos, por entender tanta cosa extraña y maravillosa que ocurre en el universo.

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domingo, 27 de junio de 2010

Cómo comer dragones en la clase de historia y dibujo




En la clase de historia y dibujo me dan doce años. Pasean despreocupados caballitos de trompas rojas y las patas espigadas en verde esmeralda. San Jorge es un caballero audaz que ha vencido al dragón haciéndole comer sus propias palabras. Jugamos a eso, a tratar de comer aquello que dijimos y mientras, nos señalan con los dedos un cuadrado de 23 lados y unas manchas que son soles coloridos. Nos acurrucamos en la esquina del salón, todos juntos y asombrados. ¿Quién pudiera participar de esa otra fiesta, dónde las gentes grandes y expertas nos rescatarían de nuestras muertes en sus recuerdos y en libros versados?. Solo nos queda en los corazones lo que nos han señalado con los dedos, nuestros ojos agrandados y las bocas, nuestras bocas, si la vida también así lo quisiera y pudiéramos nosotros alimentarnos como santos y dragones.


Ahora tengo una nostalgia profunda y honda.

Ahora que me he vuelto de mi vieja edad, de nuevo,

me preparo un dragón.

Comeré su fuego de amor

le pondré paprika, nuez moscada y miel

buscaré a mi compañero de juegos

y ese fuego de amor,

derretiré sin pudor en su boca.
nota: si usted se pregunta por el sentido de estas palabras, no se asombre, yo también. Así son los dragones, recuerde, son míticos y resbaladizos.